dimanche 1 octobre 2017

¡VIVA LA GASTOCRACIA! Un Bart explotado en la cocina

¡Pobre Bart! Siempre aprenderemos de ética a través de sus desgracias. Una vez más el autocrático Director Skinner en vez de ayudar a Bart lo pone en  una situación precaria y como buen americano decide exportar sus problemas, mandando a Bart a Francia. Como de costumbre me detuve a visionar el episodio tratado en la lectura de esta semana y a relacionarlo con el mundo empresarial. La verdad es que el tema de los practicantes es un tema mucho más adyacente a todos nosotros, que otros tratados en la clase.


Tal lo menciona el autor en el título del capítulo, crear un sistema de contratación de practicantes puede ser para las empresas una forma de conseguir mano de obra barata y fácil de explotar. Esto es una realidad que se vive mucho en nuestro país, y otros países del mundo ya que algunos de ellos no cuentan con una legislación que regule estas contrataciones, donde las practicas ni si quiera son remuneradas. 

En este artículo me enfocare a comprar lo que le paso a Bart junto con una realidad que nos es muy cercana. Primero, quiero recalcar que no podemos generalizar y pensar que todas las empresas son malas con sus practicantes, sin embargo sí puedo decir que a veces hay sectores de trabajo donde los empleadores no cumplen con las normas laborales. Por ejemplo el sector gastronómico.


No sé si recuerdan el polémico artículo que escribieron unos alumnos de la PUCP (Pontificia Universidad Católica del Perú) en su revista anual Carta Abierta, allá por el año 2014. Yo lo recuerdo muy bien puesto que estaba en los primeros ciclos de la universidad y recuerdo haber discutido de este artículo con un profesor en clase. El artículo fue muy polémico puesto que atacaba a los máximos exponentes de la gastronomía peruana, Gaston Acurio y Virgilio Martinez. Deslumbrando que en sus restaurantes los practicantes no eran remunerados y trabajaban jornadas de 15 horas diarias. 


Después que salió a la luz este artículo, los chefs se empeñaron primero en negar lo expuesto, seguido de una serie de contradicciones sobre cuantos practicantes tenían en sus restaurantes y por ultimo admitir su cumpla (ya pues que les quedaba).

La edición del año siguiente resalto que la culpa no solo era de los empresarios si no también los centros de estudios, institutos y universidades así como de la SUNAFIL por permitir que se den este tipo de situaciones. El artículo trata de recordale a las universidades que también tienen parte de la responsabilidad en lo que concierne la prácticas pre-profesionales puesto que es un convenio entre la empresa, el practicante y la universidad. Por lo que debe asegurarse que todos los requisitos que exigen la ley se cumplan. 


Dentro de las instituciones expuestas en el artículo están D’galia, la facultad de gastronomía de la UPC que dicho de paso tiene como co-fundador al mismo Virgilio Martinez y lamentablemente también se nombra nuestra Universidad. Sin embargo, creo yo que de las 3 somos la que más cumple con su deber de fiscalizar las prácticas pre-profesionales.  Pero nos faltan algunas cosas como ver los horarios laborales y ver el tema de los seguros médicos. Pero bueno este artículo es 2015, no estoy muy informado sobre si ya se aportaron estas mejoras al documento.  


Por otra parte, tenemos a la SUNAFIL  que también debe hacer su parte del trabajo, fiscalizando a las empresas para ver si es que se cumplen las normas laborales. Pero como lo mencionamos varias veces en clase el problema sigue siendo el mismo. Demasiadas empresas por fiscalizar, muy pocos fiscalizadores.

Entonces comparando con el caso de la lectura, podríamos ver al pequeño practicante de cocina como al pequeño Bartolomeo, a las instituciones estudiantiles como al Profesor Skiner que lo manda a trabajar sin saber en las condiciones a las que estará expuesto y a los mugrosos dueños del viñedo como a las empresas explotadoras. Por ultimo podríamos tener a la SUNAFIL como el buen policía que salva a Bart al final del capítulo, pero todos sabemos que desgraciadamente  no siempre sucede así. 



Finalmente, creo yo que si bien a veces las cosas y las personas que te rodean no juegan a tu favor el que tiene el poder de aceptar o no este tipo de situaciones eres tú mismo. ¡Así que tú también como Bart puedes hacer algo para salir de esa explotación! ¡Para ello tenemos una ley que nos respalda (Ley N 28518) y es tu deber saber cuáles son tus derechos!

Link los Simpson:






La lectura : https://drive.google.com/file/d/0B-F52aCdM_LwN3FKR2pFVlJiMWc/view


2 commentaires:

  1. ¡Me encanta tu photoshop!
    Concuerdo con tu artículo. Yo creo que al final, todos tienen la culpa. Virgilio y Gastón tienen la obligación de pagarle a sus practicantes. Asimismo, la universidad también se tiene que preocupar por sus alumnos y apoyarlos a buscar un trabajo justo y formal. Por último, SUNAFIL también debería hacer constantes inspecciones, para que estas cosas no pasen. Lamentablemente, los alumnos desean trabajar en esos lugares por el prestigio que tiene el restaurante. Hacen colas largas para poder llegar a ese restaurante, aunque no sean remunerados. Los mismos practicantes, tienen que exigir sus derechos para que la situación mejore. Tal vez, el mismo restaurante les dice que bueno, hay otros que quieren este puesto. Pero si todos nos juntamos y exigimos nuestros derechos, algún día esta situación mejorará.

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  2. Hay muchas carreras mal pagadas en el pais , asi como resaltas el area gastronomica como principal exponente en explotacion laboral, otros rubros como el de la hosteleria o de las empresas bancarias , siguen dictando este medio de remuneracion a sus empleados . En efecto cada uno sabe cuando se mete ala boca del lobo al aceptar los terminos de contrato laboral , pero aveces estaa personas se van mas por el disfrazar estas empresas y responderse " es que el prestigio de haber trabajado alli pesara en nuestro curriculum".

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